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jueves, 10 de febrero de 2011

Saquemos la Virgen del Cerro

ATARDECER EN EL VALLE DEL ACONCAGUA DESDE EL "CERRO DE LA VIRGEN", PROVINCIA DE LOS ANDES.

¿Religiosidad ó Libre Mercado?

¡SAQUEMOS LA VIRGEN DEL CERRO!


Por: Atricio Milla Mardones

Si se publicaran, por orden de mediocridad, las intervenciones humanas en el área urbana de Los Andes, sin lugar a dudas, estarían en primer lugar las antenas de telecomunicaciones puestas en la cima del ex Cerro de la Virgen (Quilcacura), hoy piadosamente renombrado con la advocación de Cerro de Nuestra Señora de las Antenas del Valle…

La cumbre del cerro, se ha convertido en un verdadero “milagro” o, mejor dicho, en un encuentro inédito de contradicciones urbanísticas imposibles de creer. Una verdadera parodia del paisajismo que combina religiosidad popular, fuegos artificiales, motel a tajo abierto, basurales, paseos familiares, asados dieciocheros… Y quién sabe que más. En resumen, un lugar donde la planificación de los espacios urbanos, las telecomunicaciones y el libre mercado, se ven obligados a morderse la cola.

Los responsables de tal monstruosidad urbana deben ser, que duda cabe, autoridades provinciales públicas y privadas, presentes o pasadas. Personajes con ideas peligrosas, capaces de lograr una superación infinita de las más célebres creaciones auténticamente chilenas, por ejemplo, de aquellas ideas que nacen bajo el alero mental de ese tipo chistoso que inventó el “jurel tipo salmón”.

Me confieso ignorante respecto de los acuerdos sobre concesiones de terrenos municipales o de la Iglesia Católica del Valle del Aconcagua. Una persona mal pensada (que las hay) diría la frase cliché “alguien se esta beneficiando con todo esto y no somos nosotros”, pero sería torpe de mi parte pensar como ellos, puesto que, con toda seguridad, esos dineros deben estar siendo utilizados para financiar los costos operacionales de nuestros queridos bomberos o se deben estar juntando peso a peso para remodelar (pero de verdad) nuestra Plaza de Armas.

Los caminos del Señor son misteriosos, qué duda cabe. Tal vez, la modernidad (y no Dios) nos esté enviando literalmente “una señal”. Por las dudas, saquemos la Virgen del cerro antes de que sea demasiado tarde. Ella estorba al progreso de esta modernidad que decimos vivir en Los Andes… Saquemos la Virgen del cerro, hagamos espacio, pues en el peor de los casos su lugar será reemplazado por…¡Otra antena, obvio! 

Mejor aún, si nuestras autoridades locales son lo suficientemente competentes, podríamos rivalizar paisajísticamente con la Cruz del Tercer Milenio de Coquimbo o con el Cristo Redentor de Río de Janeiro (Brasil), pero no con un Santo, un Cristo u otra Virgen, ¿para qué?

Yo propongo colocar en la cima de nuestro cerro un Guatón Loyola gigante, hueco y hecho de mazapán.

EL "GUATÓN" LOYOLA. MÍTICO PERSONAJE DEL FOLKLORE POPULAR CAMPESINO
DE LA PROVINCIA DE LOS ANDES (recreado por Rodrigo Montenegro).


miércoles, 9 de febrero de 2011

Libro de Historia Local

PISCICULTURA EN LA LOCALIDAD DE RÍO BLANCO, PROVINCIA DE LOS ANDES.

HISTORIA DE SAN ESTEBAN:

¿Qué fabrica el Historiador cuando "Hace Historia"?


Por: Atricio Milla Mardones

Tras leer el libro, debo concluir que esta joven Historia Local de Chile se formula con un espíritu libre, con una voluntad indagadora sin límites, con imaginación e intuición, con la convicción de que es necesario y urgente recuperar la dimensión narrativa en la transmisión de la experiencia histórica.

Creo haber tenido el privilegio de asistir al lanzamiento de un libro necesario para comprender la historia rural del Valle del Aconcagua. Un privilegio doble, por cuanto estamos ante la consolidación de una dupla de historiadores de peso académico notable y especialmente, porque su libro debe ser uno de los más importantes de Historia Local escrito en nuestro país.

A título personal, como docente en el área de Historia, Geografía y Ciencias Sociales, no puedo menos que comprometerme a que mis estudiantes lean este libro, pues “Historia de San Esteban: 1740-1936” es un texto que hace la magia de explicar con nitidez la Historia Social y Económica de una región clave en el desarrollo histórico nacional, como lo es aún el Valle del Aconcagua.

En Historia Contemporánea de Chile (Editorial LOM, 1999), los historiadores Julio Pinto y Gabriel Salazar plantean que “de todos los saberes transmitidos por la sociedad, el saber histórico es el que más necesita ser remodelado, por la urgencia que cada generación tiene de construir el presente desde el pasado y de producir su propia realidad social y cultural (su época) a partir del mundo que recibe como legado”. Este principio de la Nueva Historia lo recogen y aplican muy bien los historiadores Abel Cortez y Marcelo Mardones.

El libro “Historia de San Esteban: 1740-1936” es, además, un aporte a la enseñanza de la Historia: los educadores sabemos que en los jóvenes se da con mucha fuerza el no sentirse pertenecientes a una comunidad, a un país. No sólo por no participar de un Sistema Electoral si no por la tensión sicológica de saber que nos estamos integrando profundamente a una cultura internacional, a un modo de vida internacional, a un sistema económico devastador de fronteras, personas, valores, culturas, naciones e identidades. Esa bola de nieve cuesta abajo que es la globalización, que va tragando todo a su paso, homogenizando en la cultura materialista del consumo, promoviendo la individualidad, mutando roles sociales, generando conflictos existenciales (en las personas y en la familia), poniendo en crisis los elementos que integran el Estado (territorio, nación, soberanía, orden jurídico), que trata de aplastar las legítimas reivindicaciones culturales y materiales de los pueblos indígenas. Entonces en este contexto, la “Historia de San Esteban: 1740-1936” ofrece a los jóvenes lo esencial para crear identidad con su entorno: le entrega sus raíces históricas.

Quienes amamos la diosa Clío, debemos agradecer a los historiadores Abel Cortez y Marcelo Mardones por reafirmar con fuerza los objetivos de la Historia. Gracias por hacernos comprender cómo era el mundo cuando éste era presente. Como lo dijo alguna vez Alain Touraine “…la Historia debe ser una ciencia que intente abarcar lo humano en su conjunto, de acuerdo con un objetivo trascendente, como es el de explicar el mundo real y enseñar a otros a verlo con ojos críticos, para ayudar a trasformarlo”.

A propósito del reciente lanzamiento del libro "Historia de San Esteban: 1740-1936", de los historiadores Abel Cortez y Marcelo Mardones, recordaba la retórica frase del historiador francés Michel de Certeau: ¿Qué fabrica el historiador cuando "Hace Historia"?


El Sentido de la Navidad


Mitos Urbanos:

EL CASO DEL "VIEJITO PASCUERO".


Por: Atricio Milla Mardones


Entre los mitos urbanos que nos acompañaron en la infancia, el “Viejito Pascuero” es, sin lugar a dudas, el mejor. Su éxito está en que el personaje tiene el encanto romántico de la inocencia infantil, pues ni la imagen polidifusa de el “Viejo del Saco” ni el temido “Cuco”, lograron tanta trascendencia en nuestra época infanto-juvenil.

Época hermosa, donde nuestros padres nos aseguraban que el “Viejito Pascuero” tenía el poder de "conocer nuestras notas y observaciones negativas", temas que pesaban como un chantaje emocional a la hora de recibir nuestros regalos en Navidad.

El folklore popular ayudó mucho a sustentar éste mito urbano. El “Viejito Pascuero” era descrito como un señor gordito, vestido siempre de rojo, de larga y blanca barba. Además, se decía, que tenía como ayudantes a “enanitos verdes” que trabajaban día y noche en su taller, construyendo regalos. Por si fuera poco, además, el “Viejito Pascuero” tenía la capacidad de recibir y leer miles de cartas, con los sueños y deseos de todos los niños (as) del planeta Tierra.

Lo que sigue en el relato del mito es soberbio y tuvo el mérito de alucinar a medio mundo. La leyenda popular, aseguraba que el “Viejito Pascuero” viajaba alrededor del mundo, desde su natal Polo Norte, con un gran trineo arrastrado por "renos voladores" y llevando los regalos de Navidad a cada niño y niña del mundo…

La historia que nos contaban los padres era absolutamente convincente, especialmente cuando al acercarse la medianoche del día de Navidad nos mandaban a jugar al patio hasta que un grito nos alertaba ¡¡ Ya pasó el “Viejito Pascuero”!!... Y la magia se instalaba en el living de nuestra casa, alrededor del Árbol de Navidad.

Personaje poderoso el “Viejito Pascuero”, pero que en el maniqueísmo barato de nuestros padres tenía el poder de regalarnos muchas veces cosas incomprensibles para la mente de un niño. Por ejemplo, muchas veces me pregunté: ¿Por qué me trajo calzoncillos estampados con diseños de tigre en vez de la bicicleta que le pedí? ó ¿Por qué mi vecino sí recibió el carro de bombas a control remoto? En cambio, Yo sólo recibí unas calcetas blancas con la insignia de Colo Colo. Algo terrible, ¡especialmente cuando NO eres hincha de Colo Colo!

Si como afirman los historiadores que “se puede comprender el presente por el pasado”, entonces, se entenderá que en el mito urbano del “Viejito Pascuero” se encuentra la fuente primaria de todos los psicotraumas infantiles de los adultos de hoy que, en todo caso, son proporcionales al irreversible shock emocional de la decepción del regalo recibido.

El “Viejito Pascuero” dejó para los niños de ayer (y que son los padres de hoy) un legado idiotizante: nos abrió la puerta de entrada (y sin retorno, parece) a éste mundo consumista y materialista que nos toca vivir.

El “Viejito Pascuero”, es una expresión del sincretismo cultural del siglo XX, un producto publicitario funcional a esta sociedad de masas que promueve los arbolitos decorados, la cosificación de los regalos y tarjetas con mensajes dulzones, llenas de buenas intenciones, pero que sería mejor si se practicaran en éste mundo moderno.

El mito del “Viejito Pascuero” se entrelaza con el nacimiento de Cristo, personaje central en la religión de la cultura del Mundo Occidental. En realidad, el espíritu de la Navidad debería tener éste sentido, recordar el nacimiento de Jesús y los valores humanos fundamentales que tiene esa manifestación de Dios en la Tierra: amor al prójimo, fraternidad, caridad, solidaridad…

Claro, el sincretismo del “Viejito Pascuero” incorpora el gesto realizado por los tres “Reyes Magos” que visitaron a Jesús en su pesebre y los regalos que le hicieron al Niño Dios. Pero veo con preocupación que, compulsivamente, los “Viejitos Pascueros Contemporáneos” dejaron de lado el simbolismo de la Navidad y hoy endeudan su alma en las grandes multitiendas para entregar regalos costosos a sus hijos. Regalos que tienen tanta levedad, porque lo material nunca tendrá el mismo peso que entregar humanidad a los niños y niñas de nuestro planeta.


martes, 8 de febrero de 2011

Bielsa y "Cautiverio Feliz"

PORTADA DEL LIBRO "CAUTIVERIO FELIZ" DE PINEDA Y BASCUÑAN (1673).

EL CASO MARCELO BIELSA

 Y SU "CAUTIVERIO FELIZ" EN CHILE


Por: Atricio Milla Mardones


El caso Marcelo Bielsa, cautivo de la decisión de “seguir o no seguir” como Director Técnico (D.T.) de la Selección Chilena de Fútbol se ha transformado en un verdadero Tango, provocando una suerte de atmósfera hipnótica ante los verdaderos problemas del chileno.
Para colmo, en esta historia, las negociaciones sobre la continuidad o cambio del D.T., han estado en manos de Sergio Jadue, un borroso personaje que ostenta el pomposo título de Presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional Chileno (ANFP), que ha demostrado ser un dirigente (en términos futbolísticos) de la mitad de la tabla para abajo, que como negociador tiene menos peso que un paquete de cabritas y que tiene menos logros deportivos que un dirigente de Trasandino de Los Andes. 

ILUSTRACIÓN DE "CAUTIVERIO FELIZ" (BATALLA DE LAS CANGREJERAS 1673).
El tema de Marcelo Bielsa vuelve la mirada hacia una extraordinaria obra literaria chilena del siglo XVII: "Cautiverio Feliz. Razón individual de las guerras dilatadas del Reino de Chile, la crónica novelada escrita en 1673 por Francisco Núñez de Pineda y Bascuñan, que cautivo por 6 meses en una tribu Mapuche tras su derrota en la Batalla de Las Cangrejeras, narra con gran frescura y amena descripción el choque de dos culturas, la mapuche y la hispana, constituyéndose en un testimonio irremplazable de relación intercultural y costumbres indígenas de la época.
Dedicada al Rey don Carlos II de España en 1673, pero sólo publicada en 1863, en su “Cautiverio Feliz”, Pineda y Bascuñan aprendió de las costumbres, fiestas, juegos, borracheras, mujeres, vida doméstica, sistemas de guerra, industria y organización política de los araucanos. Por sus descripciones puede señalarse que el escritor se sintió muy a gusto viviendo con ellos. Según sus palabras: "los indios (...), aunque bárbaros, saben ser humanos y agradecidos".
SELECCIÓN NACIONAL DE FÚTBOL DE CHILE (Foto Oficial Mundial Sudáfrica 2010).
Bielsa, al igual que Pineda y Bascuñan, ha vivido su propio “cautiverio feliz”. Estudioso de la realidad nacional contemporánea, seguro que aprendió de “las costumbres, fiestas, juegos, borracheras, mujeres, vida doméstica, etc., etc., de los chilenos y de los futbolistas chilenos, en particular”.
Otras razones para vivir feliz en Chile son: un sueldo que supera los dos millones de dólares anuales (60 % de la población de nuestro país gana menos de 500 mil pesos al mes); la existencia de un conglomerado de comentaristas y periodistas deportivos intrascendentes, que son un chiste en sus opiniones, preguntas y crítica deportiva (aunque parezca increíblemente, muchos de ellos estudiaron 5 años en la universidad); el respaldo de millones de chilenos que lo idolatran porque en un mundial de fútbol se le gana a Honduras y se pierde con España, el campeón del mundial. 
Pero no. Bielsa, experto en crear cargos de conciencia, ha hecho de las mediocres circunstancias futbolísticas históricas de Chile, un chantaje. El secreto de Bielsa NO es secreto, su supuesta “magia” está en exigir  al jugador chileno que corra y sude tras la pelota, tal como se hace en Argentina, Italia, España o Inglaterra; aplicar estrategias futbolísticas como en Argentina u otro país desarrollado en términos futbolísticos; obligó al futbolista chileno a SER DISCIPLINADO; les explicó, con peras y manzanas, que para jugar en las ligas de fútbol de Italia, España o Inglaterra y ganar millones de euros, la Selección Chilena era la vitrina…Y a pesar de toda esa “sabiduría” y poderes paranormales, Bielsa no fue profeta en su tierra.

MANIFESTACIONES DE LOS HINCHAS A FAVOR DE BIELSA.
El fútbol chileno, definido dulzonamente por el fallecido Julio Martínez como “pasión de multitudes” tiene, como todo en la vida, su lado oscuro. Y no me refiero a los dirigentes ni a los futbolistas, en su mayoría poco talentosos y muy faranduleros. El lado oscuro son esas relaciones sado-masoquista y maníaco-depresivas que desarrolla el ciudadano común con la Selección de Fútbol de Chile y específicamente, con su entrenador, sea quien sea.

DESPEDIDA A MARCELO BIELSA.
La permanencia de Marcelo Bielsa como D.T., del combinado nacional de fútbol ha permitido hacer un zapping existencial al chileno futbolizado del alto y del bajo pueblo para quienes, en un estricto sentido teatral de la vida, Bielsa se ha transformado en un moderno Flautista de Hamelin amparado en esas chistosas visiones chilecéntricas que hacen de Él, un redentor del futbol chileno. Que por lo mismo, su renuncia o despido es igual a la llegada del fin del mundo y de nada servirá que los astrónomos aseguren con certeza que si Bielsa se va o se queda en el fútbol chileno, “el mundo seguirá girando”.

¿Qué se ama cuando se ama?

ATARDECER EN VILLA ALEMANA, PROVINCIA DE QUILLOTA.

Un contemporáneo juglar del amor (Ricardo Montaner), escribió en una de sus canciones: Tengo que reconocer que me sorprendió el amor. Me enamoré de sed y tú eres el agua. Una frase hermosa, que exorciza el desamor y que es válida para la pareja de pololos, para los novios, los amantes o para los esposos, porque habla de las personas, de por qué las queremos o amamos y fundamentalmente, qué es lo que representan para nosotros: ¿Pasión? ¿Refugio? ¿Seguridad? ¿Compañía?, etc.

Nuestras Historias de Amor:

¿QUÉ SE AMA CUANDO SE AMA?


Por: Atricio Milla Mardones

¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?


¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible?


Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.


¿Qué se ama cuando se ama? Esta sugerente pregunta (que es la fuente de inspiración del espíritu poético del galardonado escritor chileno Gonzalo Rojas) contiene, en sí misma, todas las cuestiones básicas de la vida humana en pareja. Un tema analizado también por el psicólogo social Eric Berne, para quien, todos los seres humanos, cuando se relacionan con otra persona, se comportan y actúan de cierta manera.

Según escribe Berne, tal como en una obra teatral o libreto cinematográfico, al interactuar con otra persona, cada uno asume un rol, según el ‘guión’ previamente escrito en nuestro inconsciente, en donde se construye, por cierto, un ideal de pareja amorosa, formado a partir de las experiencias emocionales que se forjaron en la infancia con la influencia del ambiente familiar y luego, con la propia experiencia personal. En resumen, Berne nos pregunta: ¿En quién nos transformamos cuando estamos con otra persona?

Por éste motivo, quiero invitarlos a reflexionar sobre nuestras historias de amor. Porque, ¿Hay alguien que no haya vivido alguna vez una historia de amor? No me refiero a un simple enamoramiento, sino un verdadero amor, de esos que dejan una señal imborrable en la existencia. Lo más probable es que su respuesta sea sí y que su “historia de amor” se incluya dentro de algún modelo de los que se han repetido a lo largo de la Historia de la Humanidad.

Uno de esos modelos, ha arrancado lágrimas y aplausos a innumerables plateas desde hace más de 400 años, cuando W. Shakespeare lo inmortalizó en el drama Romeo y Julieta. La historia del amor prohibido, donde los amantes se enfrentan a un destino más fuerte que su pasión.

Otro modelo, el del "triángulo amoroso", lo evocan antiguas leyendas, como la de Helena y Paris, en la Guerra de Troya. Es obvio que no me refiero aquí a una aventura extramarital o a un desenfreno psicosexual sin trascendencia. Hablo de un triángulo que hace que los amantes transiten por la frontera misma de la infidelidad, la pasión y la lealtad con las vidas paralelas que se llevan. Una tensión psicológica desgarradora por el sentimiento de culpa en los amantes.

Modelos más dulzones están explicitados en cuentos populares como la Cenicienta o en Shrek. Historias que hablan del amor "a primera vista", de la irracional idea de que a quien se acaba de conocer se ha esperado toda la vida y del sentido mesiánico del “Príncipe Azul”. Historias de amor romántico que se refuerzan, día a día, en el inconsciente colectivo gracias a las canciones, películas, teleseries y últimamente, como consecuencia de las relaciones amorosas virtuales, vía Internet.

Sin embargo, no puedo dejar de mencionar el amor desintegrado y violento. La violencia de género y la agresión física, psicológica, económica y sexual en contra de la mujer. Es un tema sensible a nuestra sociedad porque, efectivamente, se comprueba a diario que el único antídoto para el desamor, es el amor.

Por cierto, entre tantos otros modelos está el amor triunfante, aquel que logra sobreponerse a las dificultades de la vida cotidiana. Es el amor con "final feliz", el cual quisiéramos siempre lograr. Por ello nunca está demás reflexionar sobre nuestra vida amorosa con libreta o sin libreta y preguntarnos, seriamente: ¿Qué se ama cuando se ama?


Bicentenario


MONUMENTO A LOS VENCEDORES DE LA BATALLA DE CHACABUCO (12 de Febrero, 1817).

¿QUÉ ACONTECIMIENTO CELEBRAMOS EN EL BICENTENARIO DE LA REPÚBLICA DE CHILE?


Por: Atricio Milla Mardones

¿Estaba escrito, acaso, en los Códices Mayas y en sus anuncios del fin del mundo? ¿Lo habrá presagiado el vidente Nostradamus? No sé, pero créanme, esto recién comienza y promete ser superior a cualquier pandemia, pues acaba de aparecer en el léxico del chileno una nueva palabra que amenaza seriamente con destronar el chilenismo “huevón”. Se trata de la palabra BICENTENARIO, el término que escucharemos majaderamente durante todo el año 2010 y que tendrá tan variados significados y aplicaciones como la palabra “huevón”, porque todo dependerá de la persona y el contexto en que sea utilizado.

Así es, en nuestro Chile (país de escritores, poetas y blogeros) la palabrita tuvo ya su estreno nacional exactamente a las 00:00:01 horas del primer día del 2010… “Año del Bicentenario”. Obvio… Y de ahí no paró más la resignificación de hechos cotidianos asociados al “Bicentenario”: ¿A quién le dio el primer abrazo del…“Bicentenario”? ¿Quién fue el primer hijo (a) del… “Bicentenario”? ¿Quién fue el primer preso del… “Bicentenario”? ¿A quién dio el primer beso del… “Bicentenario”? y ¿Cuántos compitieron esa noche por tener su primera relación sexual del…“Bicentenario”?... Y no pare de contar. Es más, ¡éste es el primer artículo para mi blog “Cuentos con Historia” del… “Bicentenario”!.

La palabra BICENTENARIO será el “maná bíblico” para cuanto publicista emprendedor y para los miles de gestores culturales que crean proyectos en el ámbito estatal. Claro, las categorías de aplicación de la palabra aseguran que habrá eventos culturales, vinos, canciones, poleras estampadas, desodorantes, nombres de mascotas y un cuanto hay, que usarán la palabra “Bicentenario”.

Por ejemplo, en política se hablará del “Primer Presidente del Bicentenario” y días después de asumir el mando de la nación, la opinión pública se estará lamentando, con toda seguridad, de “la primera gran embarrada del Presidente del Bicentenario”. En cultura artística, ya se nos viene el “Primer Festival de Viña del Mar del Bicentenario”. En deporte, la gente ya hace apuestas sobre “quién ganará el torneo de apertura del Bicentenario”. En el plano del amor, la novedad estará en conocer el “primer divorcio del Bicentenario”, el “primer matrimonio del Bicentenario” o “quién será la persona que se transforme en nuestro primer romance del Bicentenario”. Y para qué decir sobre la expectación de Padres y Apoderados, esperanzados en que su hijo o hija obtenga su “primer 7 del Bicentenario”. En fin, las “categorías Bicentenario” darán para mucho.

Pero, atención. Estamos conmemorando el Bicentenario ¿de qué?

Recordemos que la Independencia de América tuvo como factor, muy relevante, la última fase de la Revolución Francesa. Esta "causa externa", tuvo por protagonista a un joven militar llamado Napoleón Bonaparte que, en su afán imperialista de conquistar toda Europa, invade España en 1808 y hace prisionero al Rey Fernando VII (Entrevista de Bayona, junio 6 de 1808). Éste acontecimiento volvió la mirada sobre los principios jurídicos que unían España a nuestro continente. Al respecto se concluyó, que las Indias Occidentales (América española) eran un patrimonio de la Corona de Castilla, es decir, del Rey de España y no del pueblo español -esto de acuerdo al acta de la Bula Intercaetera de 1493-, por lo tanto, constituía una entidad político-territorial autónoma de España, siendo el Rey el único nexo con América.

Entonces, el problema jurídico de gobernabilidad fue: una vez cautivo el Rey, ¿Quién gobernaba España? ¿Quién gobernaba América? 

El problema se solucionó aplicando uno de los ideales políticos del Movimiento de la Ilustración del siglo XVIII: la Soberanía Popular. Éste principio, vigente hasta hoy, implica que “la fuente del poder político es el pueblo y es éste el que delega su poder en los gobernantes que elige soberanamente”.

En Historia de las Instituciones Políticas y Sociales de Chile, el historiador Jaime Eyzaguirre menciona que el Consejo de Regencia español, reunido en la ciudad-puerto de Cádiz, notifica en 1810 a las colonias americanas: “vuestro destino ya no dependen ni de los ministros ni de los virreyes ni de los gobernadores: está en vuestras manos”.

A partir de éste comunicado, en América, se van a conformar Juntas Nacionales de Gobierno, que administrarán los territorios de la Corona española “mientras el Rey legítimo esté cautivo”. En el caso de Chile, esto ocurrió el 18 de septiembre de 1810 y es esta fecha la que pretende conmemorar el “Bicentenario”.

Lo que vino después es ya conocido. La Independencia de Chile se gesta gracias al genio político-militar de José Miguel Carrera (1810-1814) y tras el nefasto período de la Reconquista española (1814-1817) aparecerá la influencia de la masonería (mediante la Logia Lautarina), encarnada en figuras emblemáticas como José de San Martín y Bernardo O’higgins, quienes organizan el Ejército de Los Andes, vencedor en la decisiva Batalla de Chacabuco (12 de febrero de 1817). En 1818, Chile proclama su Independencia de España.